Yo vi tu
mascara,
Entre tus
ojos de azabache.
Yo vi tus
ojos
Que te escondían
el rostro
De mis
pupilas curiosas
Escuche tus
palabras escasas,
Vagas, extraviadas
de sentido a veces
Yo vi tus
ojos, y quizás allí,
Tú no
estabas.
Cavile,
mire el vacío,
Y recordé encontrarte,
En un
tiempo sin tiempos
En un
espacio sin lugar.
En un Aleph misterioso,
De ensambles
y sueños.
Melodramáticos
movimientos,
Espasmódicos
suspiros leves.
Sudor tibio
en las manos jóvenes
Que si
apenas se provocan al rozarse,
Por un simultáneo
accidente y deseo.
Y tras la
camisa a medio abrochar,
La fría
dureza de tu profunda mascara
Sorpresa taciturna
Asedio del
infierno
Que con la
fuerza misma del odio
Me has
mostrado.
Sálvame de
tus demonios,
con tu
ausencia.
Acaso, solo
si acaso,
Tus mascaras
fueran
Reflejo de
las mías,
Disuade el espejismo
Con tus
manos que son hábiles,
Y háblale con
tu voz de siempre
A mi corazón
de todos los días.
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