Las gotas cuando caen
son constantes.
Las lágrimas cuando caen,
son constantes.
El viento, en la aceleración
o en su permanencia,
es constante.
La naturaleza
en sus ciclos incomprensibles,
es constante.
Yo no.
No por ausencia de ciclos,
ni de tendencias,
ni de emociones.
No por carencia,
por falta de compromiso.
No. Yo no soy constante.
Disfruto del desorden
del caos que inicia,
que crea.
Me pierdo en los pasillos
creados por la des organización.
Soy inconstante en el mundo,
en el sentido que solo soy constante
en el amor por la vida.
0 comentarios:
Publicar un comentario