Ataraxia

Estado infinito y profundo,
Majestad divina,
Sopor blanco, equilibrado
Primavera adormecida de sensaciones.
Pureza renovada.

Amnistía de pecado,
Liberación anárquica,
Éxtasis sudado,
Imperio lejano. Profundo.

Rima tácita
En la libertad del verso
En la brevedad de una prosa,
Siempre traviesa.

Premura intuitiva,
Ternura manifiesta.
Caricia arribada,
Acariciado beso.

Soberanía altruista del pudor.

Senderos sospechados,
Intuiciones develadas
Epifanías proféticas,
Que descansan sobre esta hierba.

Lecho acumulado de raíces disfrazadas,
Complicidad secular
De la naturaleza desnudada.

Frescor, Sopor,
Vergel innecesario de sensaciones excedentes.
Mesura esmerada
De los labios que besan entreabiertos.

Satisfacción discreta
De un casi contacto.
Apraxia de pasiones sospechadas,
Calma profunda,

Que acobarda mis pulsiones. 

Bebiendo solo a la luz de la luna

Entre las flores, un tazón de vino
bebo solo, ningún amigo está cerca.


Levanto mi Copa, invito a la Luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.


Mas la Luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, Luna y sombra serán mi compañía.


La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la Luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.


Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los Cielos.

LI PO

Nos, qui non sumus

Pequeño,
te arrullas en brazos equivocados,
y que amas inocente,
a la cuna de muchas de tus lagrimas.

Ay, pequeño,
que sin saberlo
te han quitado del mundo
lo mas sagrado.

Hombre pequeño,
que sonries con pureza
a los colmillos hambrientos
del resentimiento
por el que has venido.

Pequeña arma homicida
de sonrisas profundas,
que alivio es ver tensas
las comisuras de tu alegria,
ver en tu torpeza elegante,
los pasos de un gran duelo,
que solo el amor y el tiempo
te ayudaran a ganar.

Pequeño que no eres mio,
pero que eres pequeño siempre,
y que por eso te quiero,
sin saber rezar cierra los ojos y ora,
sin poder pensar, cierra tu mente y escucha,
sin conocer a papa,
sonrie y espera, que el te busca.

Joven capitan aventurero,
que ya navegas tu primer barco,
despliega las velas de tu destino,
abrazate al aliento de Dios
en la fuerza del viento,
y dejate te llevar a esas costas prohibidas,
donde te encontraras por fin entero.

Valiente general de corralito,
balnde tu espada de la verdad,
en nombre de la justicia,
que entre tus balbuceos
quizas algun dia,
derrotes a la mentira
que sume tu media faz
en el destierro.

Cuando veas que todos los hombres,
tienen los mismos dos ojos,
para ver lo entero del mundo,
preguntate bien fuerte
porque tu no los tienes a ambos,
porque han ocultado uno,
bajo un parche inverosimil,
que no admite por si mismo remiendos.

Pregunta, cuestiona,
calla solo cuando quieras
reflexionar en silencio,
que mi deseo te regale el don
de los labios siempre abiertos,
de los oidos siempre astutos,
de una brujula intima,
que sepa conducirte
hasta este destierro.

Pregunta tu verdadero nombre,
busca en todos los espejos
tu verdadero rostro,
Pequeño espadachin,
rompe las piedras
rasguñadas de silencio.

Confia siempre,
que estos que no somos,
estamos siempre en tu busca,
cansado de astucias fallidas,
de paciencias eternas,
de reclamos desoidos,
de garantias destruidas.
Estamos Siempre,
a la espera de tu visita.

Estos que no somos,
estamos donde quieras encontrarnos,
escribiendo cada dia
una pagina de la vida negada.

No escuches el odio,
no escuches el resentimiento,
no escuches el despecho,
no escuches de nosotros.

Aqui estamos siempre,
todos los dias,
cada dia,
desde deseo, la accion, la pluma,
la espada y la palabra,
pronunciando tu nombres,
abriendo los brazos,
secando las lágrimas
juntando el aliento.

Estamos aca,
te estamos llamando.

Quizas una noche,
cuando dormido no duermas,
escuches nuestras voces,
atravesando esos muros
dulces de silencio,
y recuerdes entonces,
la historia que no pasamos,
y andes entonces,
por los caminos que te han negado,
y toquen la puerta,
que te han prohibido,
y no veas los rostros,
y nos veas los ojos,
y les reconozcas la mirada,
y los abraces tuyos,
a ellos dos que siempre,

te han esperado.

La muerte y las rayas


Nos has quitado el sol,
nos han quitado los colores,
nos han quitado la hierba,
nos han encerrado en espacios ficticios,
nos han separado.

Separado de vos, de mí,
del nosotros, del futuro
y del pasado
Nos han quitado todo.

Nos han regalado los grises
de la agonía.
Nos han vestido de una pena
que no debemos cumplir.

Nos han quitado los niños,
nos han quitado las noches,
nos han quitado todo.

Nos van durmiendo de a pocos,
para sufrimiento de muchos.
No regresaremos jamás,
de las cámaras del olvido.
Con nuestra carne,
han enterrado nuestros nombres,
y han manchado de sangre,
a toda la humanidad.

Sin cabellos ni rebosos,
caminamos llagados,
encogidos en este nuevo frio
que ya nos es tan propio.

Marchamos lúgubres,
hacia la liberación de un mundo material,
que ya no nos pertenece.

La mugre de nuestras manos,
se entrelaza húmeda de ansiedad,
de miedo, de silencio.

Se unen en un canto, en llanto,
en rezo silencioso.

Nuestros ojos que ya no son nuestros,
miran con desesperación resignada,
sufren entre lágrimas abnegadas,
reniegan con pureza
contra el dolor entrelazado,
mueren sinceros,
mirando, ya ver, la realidad que los deja.

Abandonados los cuerpos,
celebrada la danza de la aspirada muerte,
ascienden en lenguas de humos
que hieden a sangre torturada.

Los pijamas, los grises, las rayas,
Los niños, los pabellones vacíos,
Las lágrimas llenas.
El descanso, el olvido,  la desesperación,
Manto desesperanzado del espanto.


L

Perdida

Te llamo. Acudí con palabras claras a tu lenguaje lejano. Te llame. Te invoque. Temblaste.

Tus pasos todavía no empiezan a llegar, y aun, los siento inmensamente distantes.

En cada paso que deseo te acerques, te alejas.

La bata se cae. Y al caer descubre los senos demarcados por las largas uñas de la mentira. Las palabras nuevas, sal ardiente que quema en la llaga, infunden aliento de vida en los infestadas sanguijuelas que depuran la esperanza moribunda.

La voz lastima en el espiralado centro de mi propia mente. La cabeza se me sacude eléctrica, borroneando las imágenes devanadoras de los pensamientos. Imaginación pérfida que no me perdona los momentos de duda.

La amnistía es el solsticio de mi sacrificio por querernos. Amado mío, que te yergues vanidoso ante los ojos acartonados de quienes no reconocen lo que de ti conozco. ¿Quien sino yo, es cuna de tu integridad? ¿En qué ojos, sino en los míos es que has podido reflejarte entero?.

Detente  y descansa.  Hazlo. Reflexiona y Comprende. Aprende. Miras los campos batallados en el pasado, el sacrificio de soldados que no fueron leales a la causa tanto como a ti, con profundo sentimiento honroso.

Vete y dibuja tus paso en lo infinito del firmamento. Camíname los recuerdos hasta haberlos pisarlos todos, hasta haberlos sufrido todos, y redimirlos.

La ligereza de tu abrazo al mundo, deshonra la sangre que ya no tengo, y mancha el lecho de agonías secas, con las marcas fuertes de tus brazos excitados.


Éxtasis absurdo, de dos o tres contracciones simbólicas. Abrazo pérfido en que no me siento ni en el tiempo ni en el espacio.

La Revolucion

El solsticio del anonimato va concluyendo lentamente.  Las luces de una madrugada anhelada, comienzan a despuntar en el alba de mis propios sueños.  Hay una frescura en el aire, que estremece de incertidumbre leve y constante mis adentro mas míos, mas resguardados, quizás mas escondidos.
De mi vientre se desprende una sonrisa de esperanza.  Las tormentas que han pasado, no son las que se avecinan, cuando lo que se avecina, es tan solo una tormenta. La configuración enigmática de las nubes, ha cambiado y ya no muestran las mismas figuras. Coleccionan otros motivos, ofrecen otros sueños.

El césped, tan húmedo como las gotas en el aire, refresca los pies descalzos y se enrieda sonriente en las pantorrillas juveniles, que pudendas, se erizan en toda su extensión, estremecidas por el contacto.

Acuden a la sensación, las suaves fibras desgastadas de experiencias del saquito de algodón, que viste lo que olvida resguardar el camisón desenfadado. Abriga del fresco del rocío, libera con suavidad los hombros para que queden desnudos, como una insinuación metáfora de la libertad. El camisón se limita a holgar a lo largo del cuerpo, a oscilar entre las piernas que caminan álgidas.

Se dirigen hacia el horizonte mismo, hasta el alambrado. Trotan, caminan con prisa, tiemblan, invitan al cuerpo que acompañan a una danza circular, infantil, ilimitada.
La mirada se entrecorta satisfactoria, entre las ráfagas sedosas y rebeladas del cabello suelto. El cabello en estela acaricia espaciadamente las manos, improvisando la alegoría de una primavera eterna.

Rozagantes, las mejillas imprimen las carcajadas en el aire, se sirven del aplauso del cielo que les sonríe,  esconde los ojos del rostro, para abrir mas prontamente los del alma, y mirar.
La espalda sudada se yergue orgullosa, y quebrada de placeres,  se hace sentir caliente, vestida.

Con todos los ojos del cuerpo entregando imágenes y sensaciones a la vida que comienza en aquella mañana, el vértigo da lugar a la inercia, la inercia da la lugar a la agitación de la respiración acelerada, y ésta da lugar a más sensaciones, acunadas en la calma.

Sin reflexiones. Solo el aire revolviendo con frescura el interior del cuerpo. Suave revolución, del día que aparece.

El Grito de la Moira

La vehemencia con la que no pertenezco a mi mundo,
me pasma...
Cientos de miles de gemidos agónicos,
corroen las fauces internas de mis sienes.

Gotas de acero que se rompen
en estruendosos pedazos de fuego,
marcando con brutal fiereza,
las suaves brisas que se movían dentro.

¿Dentro de qué?
Si debiera fingir que nada sobrevive.

Si para salvar la vida,
debería agotarla,
de forma cruenta,
tajante y despersonalizada.

Que filosas las palabras
que como dagas invaden la carne
en un grito Móireo.

No hay quien escuche
mi clamor de silencio,
Solo un torturado silencio.

¡Haz silencio!
y deja caminar por su camino

al peregrino.

L'appel

Y es que es tu traición tan despiadada,
y está lograda con tal desenfado
que no puede llamarse traición. 

Con la voz ya afeminada
del placer sin rostro 
me respondes, 
funesto y desinteresado. 

¿Acaso mi voz cuando te habla, 
ha dejado de ser
el amor que llama?

No esperes caliente
a un cuerpo muerto, 
a quién ha encontrado
en el hospicio de la soledad
los diálogos sagrados. 
la fría claridad
del Invierno temeroso. 

Aunque no quiera
contaré los minutos
hasta tu llegada
y sacudiré tu porfiada ignorancia
hasta que me mientas
una vez mas. 

Y si aún leyendo estas líneas,
llegaras a ensuciar
la poca pureza que conservas
con la mancha de tu Ego 
cuando te susurre que quizás, 
en mis palabras lo que haya 
sea despecho. 
¡Detente y teme!
que ni la empatía
por mi propio sentimiento 
me conmueve. 
Porque ahora hay silencio
Porque dentro mio, nada mueves, 
Porque entre lo que fuésemos entonces, 
algo quizás, solamente algo, 
ha muerto. 

Tradimento

Empoderar a las palabras
como si fueran compases mudos
de silencios. 

Sacrificar los soles adecuados
por las noches 
Perseguir un rumbo nefasto, 
quizás. 
Ahogando la riqueza
de mis cadencias libres, 
quizás. 
Someter a la duda 
lo que estaba sumido en el silencio,
solo quizás.

Insalubre tormenta de estrellas invisibles, 
dulce néctar del asombro, 
Adán perdido en Edén, 
Eva desnuda, 
sometida a los dolores del cuerpo;
gemidos que desgarran
y expurgan. 

¡Ah! cuentas noches esperadas
dura una sola noche, 
experta ya de defenderse
en las dudas que se agremian 
en la esquina. 

¿Cúanto más esperaré
para verte?
¿Llegarás acaso
tras la vanguardia de tu traición?
¿Has venido a caso tú

cuando has venido?
¿O has enviado tu traición
en una forma renovada
casi tanto, que se viste del mismo corte
con que visten
la sensatez y la lealtad?

¿Acaso he de volver a creerte?

Invoco tu nombre
solo para escucharte la voz, 
y pretender reconocer entonces
a que distancia me has traicionado.


Y es que cuando abundan las palabras,
sobran las ausencias....

La lágrima y la Sombra

Veo los párpados pesados,
Siento las manos frías,
Pienso con lentitud,
Como para no emocionarme.

Camino con la pesadez
De un espectro atormentado.

Me veo, pero no me reconozco.
Si me observo, ese rostro no me representa.
No representa a nada.

Brego en la queja,
Para que es tristeza
No se me instale en el alma,
Para que no me abrigue de melancolía.

Brego para que mis lágrimas
Sean génesis de acciones,
No mantas que atormentan.

Sensualidad absurda,
Perdida entre los labios grises,
Grises quizás de polvo,
O de cenizas. 

La Inconstancia de la Gota

Las gotas cuando caen
son constantes.
Las lágrimas cuando caen,
son constantes.
El viento, en la aceleración
o en su permanencia, 
es constante.
La naturaleza
en sus ciclos incomprensibles,
es constante. 

Yo no.
No por ausencia de ciclos,
ni de tendencias, 
ni de emociones. 

No por carencia, 
por falta de compromiso.
No. Yo no soy constante. 

Disfruto del desorden
del caos que inicia,
que crea.

Me pierdo en los pasillos
creados por la des organización.

Soy inconstante en el mundo, 
en el sentido que solo soy constante

en el amor por la vida.

Aeg

En este momento, 
no me tiembla el suelo.
No porque ya no tiembla, 
sino porque allá donde lo haga 
no me hace temblar a mi. 

Puede que este pasando 
en la vereda de enfrente
haciendo sonar
su sirena escandalosa.

Hoy no me tiembla el suelo 
puesto que ya ha cesado
mi propia turbulencia profunda,
aunque, no por eso,
debo dejar de considerarme
como volando en sueños.

El suelo que tiembla bajo mis pies
ya no es mi suelo,
ni suelo mio de ningún tipo.

En estos túneles escabrosos
de ruidos sordos
mas oscuros que el espanto.

Deseo conocer las caras
aun dormidas
de los gemidos silenciosos,
alborotados, 
aún agitados, 
de los secretos que inicuamente, 
han caído olvidados
entre la espalda y la palabra.

Perfectamente olvidados. 
eternamente silenciados.

Armastus

Es que soy de las que cree que el amor es el único motor del mundo. Y desde que no creo mas en su forma de que viva y se manifieste, no creo mas en nada de lo que me hacia viva. Se me ha espesado la sangre.

(...)


Es que amando mis letras, fui una victima involuntaria de mi oralidad, que me habla con sus voces veloces y efímeras, para que redacte, desesperada, ansiosa  para simular ser una escritora de mis propias ideas, de las que propias, son pocas. (...)


Memoria Iluminada


Mude mi intelecto 
hacia esa forma
donde no temo el olvido
ya que todo lo vivido 
en algún lugar
ha sido almacenado.

Me mude de casa, 
a una ventanas diferentes, 
con exteriores diferentes, 
con interiores altos, 
en el sentido de lo profundo, 
de lo que no acaba. 

Reescribo mis pasos
(memoria iluminada)
en nuevos suelos
(iluminación profunda)
descanso mi vista
(profundo silencio)
en otros sueños, 
(lúgubre, ademas)
viejos. Recuperados.
(de quien ha recordado) .
Victoria discreta 
(la mas grande tragedia)
del triunfo de la memoria.
(que no es mas que un olvido).

Traspapel


“Soy inconstante en el mundo, en el sentido de que solo soy constante en el amor por la vida”

Urgencia de Rocio


Algunas noches,
Cuando nada duerme,
Me abro a urgencia del Rocío
Que es tanto de lagrimas amargas
Como de humedades subrepticias.

Descalzo el pasto entre mis piernas
Para que acaricien
Los misterios pudorosos
Que a la Noche no sonrojan.

Cálida pasión de primaveras escabrosas.
Juventud que se abre y se renueva
¡Inmensa Noche!
Complice de las sombras traviesas. 
 

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